El General Mola dijo: “Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en
extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte
y bien organizado. Desde luego serán encarcelados todos los directivos
de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al
movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos ..”
Realizaron en Puerto Serrano, donde no había habido guerra, ni represalias contra los caciques, ni quema de Iglesia, ni sangre, un control represivo encaminado a “limpiar” el pueblo de “elementos subversivos” y de todo lo que “oliera a las hordas marchistas”. La represión fuerte se alargó hasta final de 1.936 y principio de 1.937. A partir de la Orden General para el Ejército de 3 de Marzo de 1.937 el Gobierno Militar, ordenó que las condenas tenían que ser tras un proceso sumarísimo o judicial, pues estaban viendo que en muchos sitios no hacían esto conforme a lo mandado y se daban hasta caso de rencillas personales. Aquí “se llevaron” militantes de partidos y de sindicatos solo por sus ideas, y también personas solo por haber tenido alguna rencilla personal con un falangista, cacique o amigo del Movimiento.
De todos los fusilados en Puerto Serrano, muy pocos fueron juzgados por los tribunales militares, la mayoría ni siquiera figuran que fueron pasados por las armas, enfermedades como el dolor miserere o dolor de barriga, eran las que pusieron en sus partidas de defunción, o simplemente eran “desaparecidos”.
Recuerdan los mayores como llegaban a las casas de los pobres e indefensos vecinos, casi siempre de madrugada o bien entrada la noche y les decían “vente con nosotros, vamos a dar un paseo” y se lo llevaban al cuartel de Falange, donde dormían a lo sumo una noche y a la otra de madrugada, se lo llevaban y fusilaban sin más. La familia les llevaban de comer mientras estaban detenidos, pero rompían llorando a gritos cuando les decían “su marido (o padre o hermano) ya no está aquí. Váyase si no quiere correr igual suerte”. Las personas que detenían en sus casas, se habían quedado porque ellos no habían hecho nada, solo tenían unas ideas políticas.
Algunos se fueron a la sierra, con la intención de pasar a la zona Republicana a través de Ronda, unos lo consiguieron y otros fueron capturados, por chivatazos de “amigos” a por “amigos a los que se interrogaba”. Otros se escondieron en sus casas como el Alcalde D. Miguel Rodriguez Rivera, entre tablas de carpintería del sobrado, siendo capturado al ser delatado por un policía local amigo en un chivatazo después de ser “interrogado”. La operación montada para detenerle fue enorme, falangistas y guardias civiles en los tejados de las viviendas de alrededor y en la calle, Fue fusilado por Prado del Rey.
Hubo varios celebres “huidos” que pudieron escapar a la represión, Juan Gonzalez “El Palilla” que pudo escaparse del coche donde lo llevaban para fusilarlo, y se fue a la sierra y allí estuvo varios años hasta que pudo salir sin peligro de que le pegaran un tiro, D. José Orta Rebollo, “Rebollo”, que aún teniendo varios niños pequeños, se escondió en el sobrado de su casa y allí permaneció oculto tras un colchón, hasta que para evitar manchar la honra de su esposa, que quedó embarazada, salió y se entregó; esto y los apuntes que fue recogiendo de lo que veía desde la ventanita, le sirvió para demostrar que no había estado en la “zona roja”, (Estuvo seis años y ocho meses oculto), Manuel Soria que fue fusilado pero no lo remataron y pidió ayuda al Cura de Villamartin que se la prestó, lo curó y no dejó que se lo llevaran los falanges de Puerto Serrano que cuando se enteraron fueron a por él para volver a fusilarlo, Juan Morato Fernandez al que un Guardia Municipal le sopló que estaba en peligro y se fue a Ronda donde se unió a los milicianos, José Morales Benitez “Brazofuerte”, que huyo de su casa por el corral cuando dos falangistas llegaron de madrugada a por el y como estaba en calzoncillos pidió que le dejaran vestirse y se escapó, marchando a la sierra donde estaban Juan Ruiz Nieto “el pistola” y Manuel Garcia Vega “el cachopán” marchando los tres a la zona de Málaga que estaba en manos republicanas, Cristobal Campos Panal, que lo llevaban para fusilarlo en un vehículo y escapó y se fue a la zona republicana y José Ramirez Gutierrez que estuvo escondido en las cuevas del Castellar, para luego escapar.
Hubo muchos presos políticos de Puerto Serrano, que repartieron entre la prisión provincial de Cádiz, el penal del Puerto de Santa María, la prisión provincial de Córdoba, la Colonia penitenciaria de El Dueso, la prisión Central Tabacalera de Santander y el Destacamento Penal de Cuelgamuros de El Escorial.
Manuel García “el cachopán” fue detenido en 1937 y condenado treinta años de cárcel, Francisco Perez, Manuel Morato Barrera condenado a pena de muerte y conmutada a cadena perpétua, Francisco Barrera y dos más fueron condenados a pena de muerte que Franco conmutó por treinta años de cárcel, Francisco Ramirez a treinta años también, José Carrero Gómez a doce años y un día de privación de libertad, Francisco García Román a seis años y un día, Juan Soria Valderrama a seis años de prisión, Pedro Toro Vazquez a doce años y un día Manuel Rodriguez Martin a seis años de cárcel, etc.
Lo cierto es que es una página para arrancar de nuestra historia y que no quisiera tener que haber escrito. En este tiempo, sin saber como el ser humano es capaz de ello, amigos y conocidos de toda la vida se dieron la espalda, olvidándose de la razón y del sentido de la vida, escuchando solo el impulso animal que cada uno irremediablemente llevamos dentro. Constituye un periodo tan calamitoso como es la guerra entre hermanos y queda como testigo del camino que nunca hay que tomar. Puerto Serrano se tiño de rojo y negro, rojo por la sangre derramada y negro por el luto.
El número de víctimas civiles aún se discute en España. Algunos dicen que puede estar entre 500.000 y 1.000.000 de personas. El número sólo puede ser aproximado. El bando sublevado estableció una cifra de 500.000, incluyendo además de los muertos en combate, a las víctimas de bombardeos, ejecuciones y asesinatos. También murieron muchas personas de malnutrición, hambre y enfermedades engendradas por la guerra.
La guerra civil se vivió aquí con muchas mujeres vestidas de negro, casi todos los jóvenes fueron llevados al frente y muchos quedaron tirados en esos campos de batalla, regados por toda la geografía de España, vergüenza de nuestra nación.
Se dieron varios casos como el hijo de Manuel Soria Saldaña o el de José Cadenas Campos, ambos fusilados aunque el primero con mejor suerte que el segundo, que fueron llamados a las filas del ejército del llamado “bando nacional” y tuvieron que luchar a su favor aunque sus Padres hubieran sido condenados.
Esta página que pasa de padres a hijos, y tiene solo un objetivo, que no nazcan de nuevo esos malos rencores que hubo y vivamos en paz y bienestar y nos respetemos los unos a los otros y que podamos hablar independientemente de los ideales políticos de cada uno.
Durante esta época ocurrió un hecho que merece la pena relatar, pero voy a hacerlo transcribiendo literalmente sin quitar ni poner, lo que consta en el acta del Ayuntamiento de fecha 5 de septiembre de 1.938, y que dice así:
“... bajo la presidencia del Sr.Alcalde Don Andrés Garcia Varo, al objeto de celebrar esta sesión extraordinaria, convocada al efecto con la antelación debida y siendo la hora de las veinte y una, se declaró abierta la sesión y se dio cuenta por la presidencia, que según parte recibido del Secretario infrascrito, el día primero del actual, sobre las veinte horas y estando en secretaría en las funciones de su cargo, entraron en el despacho, el cabo comandante militar Don Manuel Medina Martín y D. Jerónimo de Troya Ucles, Jefe Local del Subsidio al combatiente, y comenzaron acalorada discusión sobre el caso de haber excluido a algunos familiares del padrón correspondiente, el cabo dijo al Sr. Troya, que de seguir recibiendo quejas en el número y forma que hacía días venía recibiendo, que daría cuenta a la superioridad y se lo -iba a cargar- contestándole el Sr. Troya seguidamente -O Yo a Vd.- y repentinamente el cabo díó una bofetada a éste último continuando aún más fuerte la discusión; en vista de lo cual el Secretario, hubo de intervenir manifestándoles que no podía permitir en manera alguna dentro de su despacho reyerta de esta índole, cesando uno y otro y marchando al poco tiempo.
Conocedores de este hecho, nada halagüeños para los de la discusión, esta comisión gestora después de lamentar los grandemente de la ocurrencia, halla tenido por escenario la Secretaría del Ayuntamiento, hace constar su disgusto por ver la manera violenta empleada para resolver las cuestiones que con el subsidio se relacionan, olvidando que para las infracciones que pudieran cometerse con este servicio, lo mismo que para todos los demás,, existen sanciones previstas en la ley; por todo lo cual esta Comisión Gestora, hace constar su más enérgica protesta y que se dé cuenta al Gobierno Civil de la provincia para su conocimiento.
Realizaron en Puerto Serrano, donde no había habido guerra, ni represalias contra los caciques, ni quema de Iglesia, ni sangre, un control represivo encaminado a “limpiar” el pueblo de “elementos subversivos” y de todo lo que “oliera a las hordas marchistas”. La represión fuerte se alargó hasta final de 1.936 y principio de 1.937. A partir de la Orden General para el Ejército de 3 de Marzo de 1.937 el Gobierno Militar, ordenó que las condenas tenían que ser tras un proceso sumarísimo o judicial, pues estaban viendo que en muchos sitios no hacían esto conforme a lo mandado y se daban hasta caso de rencillas personales. Aquí “se llevaron” militantes de partidos y de sindicatos solo por sus ideas, y también personas solo por haber tenido alguna rencilla personal con un falangista, cacique o amigo del Movimiento.
De todos los fusilados en Puerto Serrano, muy pocos fueron juzgados por los tribunales militares, la mayoría ni siquiera figuran que fueron pasados por las armas, enfermedades como el dolor miserere o dolor de barriga, eran las que pusieron en sus partidas de defunción, o simplemente eran “desaparecidos”.
Recuerdan los mayores como llegaban a las casas de los pobres e indefensos vecinos, casi siempre de madrugada o bien entrada la noche y les decían “vente con nosotros, vamos a dar un paseo” y se lo llevaban al cuartel de Falange, donde dormían a lo sumo una noche y a la otra de madrugada, se lo llevaban y fusilaban sin más. La familia les llevaban de comer mientras estaban detenidos, pero rompían llorando a gritos cuando les decían “su marido (o padre o hermano) ya no está aquí. Váyase si no quiere correr igual suerte”. Las personas que detenían en sus casas, se habían quedado porque ellos no habían hecho nada, solo tenían unas ideas políticas.
Algunos se fueron a la sierra, con la intención de pasar a la zona Republicana a través de Ronda, unos lo consiguieron y otros fueron capturados, por chivatazos de “amigos” a por “amigos a los que se interrogaba”. Otros se escondieron en sus casas como el Alcalde D. Miguel Rodriguez Rivera, entre tablas de carpintería del sobrado, siendo capturado al ser delatado por un policía local amigo en un chivatazo después de ser “interrogado”. La operación montada para detenerle fue enorme, falangistas y guardias civiles en los tejados de las viviendas de alrededor y en la calle, Fue fusilado por Prado del Rey.
Hubo varios celebres “huidos” que pudieron escapar a la represión, Juan Gonzalez “El Palilla” que pudo escaparse del coche donde lo llevaban para fusilarlo, y se fue a la sierra y allí estuvo varios años hasta que pudo salir sin peligro de que le pegaran un tiro, D. José Orta Rebollo, “Rebollo”, que aún teniendo varios niños pequeños, se escondió en el sobrado de su casa y allí permaneció oculto tras un colchón, hasta que para evitar manchar la honra de su esposa, que quedó embarazada, salió y se entregó; esto y los apuntes que fue recogiendo de lo que veía desde la ventanita, le sirvió para demostrar que no había estado en la “zona roja”, (Estuvo seis años y ocho meses oculto), Manuel Soria que fue fusilado pero no lo remataron y pidió ayuda al Cura de Villamartin que se la prestó, lo curó y no dejó que se lo llevaran los falanges de Puerto Serrano que cuando se enteraron fueron a por él para volver a fusilarlo, Juan Morato Fernandez al que un Guardia Municipal le sopló que estaba en peligro y se fue a Ronda donde se unió a los milicianos, José Morales Benitez “Brazofuerte”, que huyo de su casa por el corral cuando dos falangistas llegaron de madrugada a por el y como estaba en calzoncillos pidió que le dejaran vestirse y se escapó, marchando a la sierra donde estaban Juan Ruiz Nieto “el pistola” y Manuel Garcia Vega “el cachopán” marchando los tres a la zona de Málaga que estaba en manos republicanas, Cristobal Campos Panal, que lo llevaban para fusilarlo en un vehículo y escapó y se fue a la zona republicana y José Ramirez Gutierrez que estuvo escondido en las cuevas del Castellar, para luego escapar.
Hubo muchos presos políticos de Puerto Serrano, que repartieron entre la prisión provincial de Cádiz, el penal del Puerto de Santa María, la prisión provincial de Córdoba, la Colonia penitenciaria de El Dueso, la prisión Central Tabacalera de Santander y el Destacamento Penal de Cuelgamuros de El Escorial.
Manuel García “el cachopán” fue detenido en 1937 y condenado treinta años de cárcel, Francisco Perez, Manuel Morato Barrera condenado a pena de muerte y conmutada a cadena perpétua, Francisco Barrera y dos más fueron condenados a pena de muerte que Franco conmutó por treinta años de cárcel, Francisco Ramirez a treinta años también, José Carrero Gómez a doce años y un día de privación de libertad, Francisco García Román a seis años y un día, Juan Soria Valderrama a seis años de prisión, Pedro Toro Vazquez a doce años y un día Manuel Rodriguez Martin a seis años de cárcel, etc.
Lo cierto es que es una página para arrancar de nuestra historia y que no quisiera tener que haber escrito. En este tiempo, sin saber como el ser humano es capaz de ello, amigos y conocidos de toda la vida se dieron la espalda, olvidándose de la razón y del sentido de la vida, escuchando solo el impulso animal que cada uno irremediablemente llevamos dentro. Constituye un periodo tan calamitoso como es la guerra entre hermanos y queda como testigo del camino que nunca hay que tomar. Puerto Serrano se tiño de rojo y negro, rojo por la sangre derramada y negro por el luto.
El número de víctimas civiles aún se discute en España. Algunos dicen que puede estar entre 500.000 y 1.000.000 de personas. El número sólo puede ser aproximado. El bando sublevado estableció una cifra de 500.000, incluyendo además de los muertos en combate, a las víctimas de bombardeos, ejecuciones y asesinatos. También murieron muchas personas de malnutrición, hambre y enfermedades engendradas por la guerra.
La guerra civil se vivió aquí con muchas mujeres vestidas de negro, casi todos los jóvenes fueron llevados al frente y muchos quedaron tirados en esos campos de batalla, regados por toda la geografía de España, vergüenza de nuestra nación.
Se dieron varios casos como el hijo de Manuel Soria Saldaña o el de José Cadenas Campos, ambos fusilados aunque el primero con mejor suerte que el segundo, que fueron llamados a las filas del ejército del llamado “bando nacional” y tuvieron que luchar a su favor aunque sus Padres hubieran sido condenados.
Esta página que pasa de padres a hijos, y tiene solo un objetivo, que no nazcan de nuevo esos malos rencores que hubo y vivamos en paz y bienestar y nos respetemos los unos a los otros y que podamos hablar independientemente de los ideales políticos de cada uno.
Durante esta época ocurrió un hecho que merece la pena relatar, pero voy a hacerlo transcribiendo literalmente sin quitar ni poner, lo que consta en el acta del Ayuntamiento de fecha 5 de septiembre de 1.938, y que dice así:
“... bajo la presidencia del Sr.Alcalde Don Andrés Garcia Varo, al objeto de celebrar esta sesión extraordinaria, convocada al efecto con la antelación debida y siendo la hora de las veinte y una, se declaró abierta la sesión y se dio cuenta por la presidencia, que según parte recibido del Secretario infrascrito, el día primero del actual, sobre las veinte horas y estando en secretaría en las funciones de su cargo, entraron en el despacho, el cabo comandante militar Don Manuel Medina Martín y D. Jerónimo de Troya Ucles, Jefe Local del Subsidio al combatiente, y comenzaron acalorada discusión sobre el caso de haber excluido a algunos familiares del padrón correspondiente, el cabo dijo al Sr. Troya, que de seguir recibiendo quejas en el número y forma que hacía días venía recibiendo, que daría cuenta a la superioridad y se lo -iba a cargar- contestándole el Sr. Troya seguidamente -O Yo a Vd.- y repentinamente el cabo díó una bofetada a éste último continuando aún más fuerte la discusión; en vista de lo cual el Secretario, hubo de intervenir manifestándoles que no podía permitir en manera alguna dentro de su despacho reyerta de esta índole, cesando uno y otro y marchando al poco tiempo.
Conocedores de este hecho, nada halagüeños para los de la discusión, esta comisión gestora después de lamentar los grandemente de la ocurrencia, halla tenido por escenario la Secretaría del Ayuntamiento, hace constar su disgusto por ver la manera violenta empleada para resolver las cuestiones que con el subsidio se relacionan, olvidando que para las infracciones que pudieran cometerse con este servicio, lo mismo que para todos los demás,, existen sanciones previstas en la ley; por todo lo cual esta Comisión Gestora, hace constar su más enérgica protesta y que se dé cuenta al Gobierno Civil de la provincia para su conocimiento.
Por Crónicas Para La Historia De Puerto Serrano
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