La familia Sosa poseía una extensión de tierra en lo que actualmente
es la finca homónima, Sosa, situada entre Puerto Serrano y Coripe,
entre el Cañuelo y Toleta. A pesar de la extensión, la finca no es
demasiado buena para el cultivo.
Quizás por este motivo o porque
las faltas de expectativas en el Puerto Serrano decimonónico eran
acuciantes, así como el sueño americano, una vez que los nuevos países
surgidos tras la independencia de las provincias ultramarinas daban sus
primeros pasos, hizo que Manuel de Sosa se decidiera emigrar a
Motevideo, en Uruguay.
En 1841 Manuel de Sosa contaba con 26 años
de edad. De pelo castaño, ojos melados, nariz regular, poca barba, cara
delgada y un acentuado color trigueño, Manuel destacaba por su baja
estatura, lo que le hizo ser excluido en el sorteo de quintos para
cumplir con el servicio militar, algo que era una gran ventaja en el
siglo XIX español.
Por este motivo, el alcalde de Puerto Serrano,
José Cándido, no encontró impedimento para no expedir el
correspondiente pasaporte con destino a América para Manuel. Además,
Manuel cargó con su familia. Se llevó con él a María Josefa Domínguez,
su madre, ya viuda, y a su hermana Florentina, más joven que él.
Para poder pasar a ultramar, Manuel debió solicitar el correspondiente
permiso al Jefe Político de la provincia, presentando, además del
correspondiente informe del Ayuntamiento de Puerto Serrano de estar
libre de quintas por su baja estatura, los testimonios de tres fiadores
que dieran testimonio acerca de Manuel de Sosa.
Los fiadores
Rafael Hidalgo, Manuel García y Antonio Quintero, todos ellos vecinos de
Puerto Serrano, certificaron que conocían a la familia Sosa Domínguez,
que con su viaje a Montevideo no abandonaban a familia alguna, que no
intentaban sustraerse a ningún procedimiento vigente y que Manuel de
Sosa no pretendía con ello huir del servicio militar y que tampoco había
nada que impidiera que Florentina, la hermana pequeña, los acompañase.
Así pues, Manuel, su madre María Josefa y su hermana Florentina
abandonaron Puerto Serrano el 15 de enero de 1841, rumbo a su nueva
vida. El 16 recalaron en Bornos, desde donde prosiguieron su marcha
hasta Jerez, donde llegaron el 17. El 18 de Enero llegaron al Puerto de
Santa María, y desde ahí a Cádiz, donde embarcaron con destino a
Uruguay.
En Puerto Serrano quedaron el resto de los hermanos:
Juan, Antonio y María de Sosa, casada con Antonio López Suárez. Su madre
le había dejado una casa con el techo de palma, lo que se conocía como
un chozo, en la ya llamada “Calle Abajo” (es la primera referencia que
tengo a ese nombre en lo que respecta a la calle Magdalena).
La
casa lindaba por la parte de arriba con la de Juan Borrego y por la de
abajo con la de Diego Bao, el comprador. El precio de venta fue de 400
reales y se escrituró el 29 de julio de 1845.
Posteriormente
Diego Bao vendería su anterior casa a Antonio Álvarez. Una casa también
con el techo de palma, que lindaba por la parte de arriba con la que él
le había adquirido a María de Sosa y por abajo con el camino que iba a
dar a la fuente de agua del pueblo, la conocida como fuente del pecho.
Una historia que podemos reconstruir gracias a los fondos del Archivo Histórico Provincial de Cádiz.
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| Puerto de Montevideo, en Uruguay, hacia donde partieron nuestros protagonistas en 1841. |
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| Pasaporte de Manuel de Sosa para pasar a Montevideo. Archivo Histórico Provincial de Cádiz. |
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| Relación testifical de que no existían inconvenientes para la marcha de Manuel de Sosa, su madre y su hermana menor a Montevideo. Archivo Histórico Provincial de Cádiz. |
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| Venta de la casa por Diego Bao a Antonio Álvarez |
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Vista de la Huerta de Sosa desde la Vía Verde de la Sierra, en Puerto Serrano.
De Juan Jesús Portillo Ramos (historiador local)
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