7 may 2019

De la Invasión Napoleónica II

El dos de mayo de 1810 se produjeron graves sucesos en esta casa, propiedad por entonces de Marcos Martel. En ella, el alcalde de Montellano, José Romero, y su familia hacían frente a los franceses de Maransin en su avance por Algodonales. Una vez incendiada la vivienda, con su marido, dos de sus hijas y su criado muertos en el asalto, Ana Dorado, la esposa de José Romero, junto a su hija Jerónima y su hijo José María se instalaron en Puerto Serrano.
En los protocolos notariales de Algodonales, conservados en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, se conservan varias escrituras de venta de fincas por parte de Ana Dorado, acaecidas entre 1820 y 1821, en la que se anota de forma explícita su carácter de viuda de José Romero así como su vecindad en Puerto Serrano, aunque con residencia en Algodonales en esos años.
En 1820 vendió una parcela de más de doscientos pies de olivos, en el sitio llamado de "Juan Miguel",a María Jesús Merencio. Esta parcela la había heredado Ana de su hermano, Juan Dorado. También había heredado de su hermano una casa en la calle Alta, que entre otras características tenía una hora de agua al día de la fuente alta y que vendió en 1821 a Manuel García González.
En Puerto Serrano, su hija Jerónima contraería matrimonio con Fernando Álvarez de Rivera y fijaron su residencia en la vivienda-molino localizada en la calle Magdalena, donde hoy se encuentra el antiguo comedor de ancianos "San Álvaro".
En la correspondencia que mantuvo con José Madrazo, Ana Dorado se lamentaría amargamente de que la pensión prometida por los heroicos servicios de su familia se retrasarían durante años, poniéndolos en un serio apuro económico, que probablemente le llevaría a vender estas parcelas.


 


De Juan Jesús Portillo Ramos (Historiador Local)

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