El pasado 2 de mayo, celebrabamos el aniversario del alzamiento del pueblo español contra el invasor napoleónico.
Afortunadamente, la invasión francesa no fue especialmente cruel con
nuestro Puerto Serrano, a diferencia de nuestros vecinos de Montellano,
Algodonales. Pero esto no hizo que nuestros vecinos fueran ajenos en
absoluto al padecimiento de los rigores de esta cruenta guerra.
Así, era usual en las disposiciones testamentarias de los bolicheros dejar una partida para asistir
a los huérfanos y damnificados por la guerra de Independencia, siendo
éste el caso de Francisco Martel y María López, vecinos de Puerto
Serrano, que dictaron su testamento ante el escribano público de Puerto
Serrano José Mateos, titular entre 1834 y 1835 de la escribanía de
nuestra localidad.
Francisco y María, padres de Cristóbal Martel López (que junto a
Fernando Ramos Romero adquirirían en 1844 la finca "Las Arenas",
posterior Sirés, y sentarían los precedentes del actual molino de Sirés
al construir el molino primigenio junto a la posada de la Iglesia),
dejaron estipulado que a su fallecimiento fueran amortajados con el
hábito de San Francisco y enterrados en el cementerio de la localidad,
situado junto a la parroquia.
En lo referente a obras de caridad, dejaron estipulado que se abonaran ocho reales para los Santos Lugares de Jerusalén y la redención de cautivos cristianos; cuatro para cada obra pía y veinticuatro para los huérfanos y viudas de los que murieron en la Guerra de la Independencia. Además, sus albaceas y herederos deberían repartir tres fanegas de trigo entre los pobres y necesitados de Puerto Serrano durante cada uno de los seis años posteriores a su fallecimiento.
Este donativo a para las viudas y huérfanos de la Guerra de la Independencia se convirtió en algo recurrente entre los que realizaban su testamento. Un documento que se encuentra en el fondo notarial del Archivo Histórico Provincial de Cádiz.
En lo referente a obras de caridad, dejaron estipulado que se abonaran ocho reales para los Santos Lugares de Jerusalén y la redención de cautivos cristianos; cuatro para cada obra pía y veinticuatro para los huérfanos y viudas de los que murieron en la Guerra de la Independencia. Además, sus albaceas y herederos deberían repartir tres fanegas de trigo entre los pobres y necesitados de Puerto Serrano durante cada uno de los seis años posteriores a su fallecimiento.
Este donativo a para las viudas y huérfanos de la Guerra de la Independencia se convirtió en algo recurrente entre los que realizaban su testamento. Un documento que se encuentra en el fondo notarial del Archivo Histórico Provincial de Cádiz.
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| Con razón o sin ella. Uno de los grabados de los Desastres de la Guerra de Goya | . |
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Inicio del testamento de Francisco Martel y María López, vecinos de Puerto Serrano. Archivo Histórico Provincial de Cádiz
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| Antiguo cementerio de Puerto Serrano. De Juan Jesús Portillo Ramos (historiador local) |




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