26 oct 2018

Fundación

Hay constancia de asentamientos desde la edad de piedra en nuestro término.
Durante el II milenio a.C habitaron aquí un pueblo prehistórico en la Fuente de Ramos donde podemos ver sus cuevas artificiales en la que realizaban su vida cotidiana, y en el Castellar, donde los arqueólogos tienen mucho trabajo por hacer.
En la dominación Romana, ciudades como Irippo ó Marciago, demuestra la importancia de nuestro término.
En la época árabe, el Castillo de Pozo Amargo, El Castellar ó Gailir, marcaron las defensas que la Cora de Morón utilizó para defender el territorio.
En Gailir es donde se produjo el germen de lo que iba a constituir la población de Puerto Serrano. Allí solo podían habitar unas 300 personas, por lo que se fue construyendo en los alrededores del Castillo. Se cree que al tener esta pequeña capacidad, los moros realizaron un asentamiento en donde hoy radica el pueblo. Los habitantes cuando había peligro, se refugiaban en la fortaleza y en tiempos de paz vivían en este hermoso valle.
Los Moriscos, que habitaban nuestro término fueron expulsados de aquí en 1.610 por una ley que así lo decretó. El 13 de Mayo, el Ayuntamiento de Morón nombró a Francisco Jimenez Franco, para que “se encargue de la guarda, administración, beneficio de las casas, olivares y sembrados de los moriscos”. Se recoge en el libro 2º de Actas Capitulares del Ayuntamiento de Morón, y todas sus propiedades Viviendas, Mezquita y tierras fueron dadas a los Castellanos.
Oficialmente el pueblo fue erigido en el año 1.615, el día 22 de Julio. Por las casualidades del destino, el día de nuestra Santa Patrona María Magdalena.
Según consta en un documento obrante en el Archivo Histórico Municipal de Morón de la Frontera: “En el año de 1615 se mandó por esta Villa, a instancias de varios moradores de Gailir, fundar de una vez la población de Puerto Serrano, celebrándose antes cabildo abierto en que se obligaron a quedar sujetos a Morón para siempre jamás y acordaron buscar el nombre”.
Eran Alcaldes de Morón, Antonio Auñón y Juan de Palma, por el Estado de Hijosdalgos y de Llanos respectivamente y cumplimentaron las diligencias de la fundación del Pueblo al Alférez Ginés Serrano de Molina y a Cristobal Angulo Gumiel, Corregidor y Alguacil Mayor.
El nombre que le pusieron Puerto Serrano.
Puerto, por ser camino entre las sierras de Montellano y Tamarguillo, y Serrano hay dos opiniones, la primera y más extendida es porque aquí comienza la Serranía y la segunda opinión es que fue un antropónimo, el del apellido del Corregidor que nombró el Ayuntamiento de Morón Ginés Serrano de Molina que entregó la solicitud en el Ayuntamiento de Morón e iba sin nombre y le puso su apellido.
Lo lógico hubiera sido que se llamase Gailir, que es como se llamaba el castillo de donde surgió el pueblo a su falda.
El gentilicio que se aplica a sus habitantes es porserranense, aunque es muy común el uso de la palabra "polichero y polichera" para denominar a los naturales de Puerto Serrano.
Se repartió entre los vecinos, el terreno donde hoy radican las calles que fueron las primeras del pueblo, De la Iglesia, Enmedio y Riba, y que debían de tener al menos de fachada 40 pies (unos 12 metros aproximadamente) por lo que las casas de estas calles aún podemos apreciar que son bastante anchas. Ya el 3 de Enero de 1.724, según el Padrón de habitantes que hizo Don Diego Lopez había 350 vecinos repartidos de la siguiente manera: Iglesia 110 vecinos, Enmedio 120 vecinos y Riba 120 vecinos. Los oficios que señalaba que existían eran 1 hortelano, 1 cura, 1 pobre, 1 “jarriero”, 1 herrador, 1 pelandrín, 47 “hornaleros”, 1 hornero, 1 estanco de tabaco y 2 barberos.
Los mayores adinerados eran Juana Morato y sus hijos Juan y José Rodriguez Morato.
El 5 de Marzo de 1716, envía Morón un Diputado Pedáneo de Justicia, ya que había crecido mucho el pueblo, y para “celar, averiguar delitos, de prender in fragantis y de dar cuenta”, y a un fiel de hechos que repartiera las tierras de propios entre los vecinos.
En 1.788 se distribuyeron entre los vecinos 840 fanegas de tierra, y se sembraron a ambas orillas del río arboles eucaliptus para que las crecidas tan frecuentes en esa época, no se llevaran la tierra de labor y todo lo que había a su alrededor. Aún podemos observar muchos de estos árboles a orillas del río. Se ve que los antiguos eran inteligentes

Por Crónicas Para La Historia De Puerto Serrano

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